El precio de la paz. "Patas arriba" Eduardo Galeano

"El olvido, dice el poder, es el precio de la paz, mientras nos impone una paz fundada en la aceptacion de la injusticia como normalidad cotidiana. Nos han acostumbrado al desprecio de la vida y a la prohibición de recordar. Los medios de comunicación y los centros de educación no suelen contribuir mucho, que digamos, a la integración de la realidad y su memoria. Cada hecho está divorciado de los demás hechos, divorciado de su propio pasado y divorciado del pasado de los demás. La cultura de consumo, cultura del desvínculo, nos adiestra para creer que las cosas ocurren porque sí. Incapaz de reconocer sus orígenes, el timepo presente proyecta el futuro como su propia repetición, mañana es otro nombre de hoy: la organización desigual del mundo, que humilla a la condición humana, pertenece al orden eterno, y la injusticia es una fatalidad que estamos obligados a aceptar o aceptar.
(A fines del siglo dieciocho, los soldados de Napoleón descubrieron que muchos niños egipcios creían que las pirámides habían sido construidas por los franceses o por los ingleses.
A fines del siglo veinte, muchos niños japoneses creían que las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki habían sido arrojadas por los rusos.
En 1965, el pueblo de Santo Domingo resistió durante ciento treinta y dos noches la invasión de cuarenta y dos mil marines norteamericanos. La gente peleó casa por casa, cuerpo a cuerpo, con palos y cuchillos y carabinas y piedras y botellas rotas. ¿Qué creerán, de aquí a un tiempo, los niños dominicanos? El gobierno no celebra a la resistencia nacional en un Día de la Dignidad, sino el Día de la Confraternidad, poniendo un signo de igual entre quienes ha´bian besado la mano del invasor y quienes habían puesto el pecho a los tanques.)
(...)
Creyeron los griegos que la memoria es hermana del tiempo y de la mar, y no se equivocaron."
Flanagan dijo
"El hombre moderno, con su característica flexibilidad lo olvidará todo" Imre Kertesz
20 Octubre 2005 | 01:49 PM