“Cuando abro la cartera
para enseñar el carne
para pagar algo
o para consultar el horario de trenes,
te miro.
El polen de la flor
es más viejo que la montaña,
Aravis es joven
para ser una montaña.
Los óvulos de la flor
seguirán desgranándose
cuando aravis, ya vieja,
no sea más que una colina.
La flor en el corazón
de la cartera, la fuerza
de lo que vive en nosotros
sobrevive a la montaña.
Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos.”
Un poema para recuperar de vez en cuando y seguir creyendo que las maravillas existen.
es un poema que nos abre a experimentar de nuevo, aquellos cosas que parecen simples ante los ojos humanos, que en pocas ocaciones ocaciones se convierten en lo mas significante de nuestra exixtencia